Europa

Islas con historia: Korkula

A pesar del tiempo y la fiebre por conocer lugares perdidos del planeta, aún queda mucho por conocer. No siempre hay que irse al otro lado del mundo para experimentar el placer de recorrer una isla perdida en el mapa.

En este caso la propuesta es Korcula. Su nombre es Korcula o Corkula o Korčula según qué idioma usemos, se trata de una isla a medio camino entre Split y Dubrovnik, muy cercana de la costa. Si se parte desde Dubrovnik, se puede llegar hasta Split y allí tomar el ferry. El tranbordador desembarca en el pequeño puerto de Vela Luca.

islas

Se puede recorrer la isla a pie, dejando las mochilas y refrescándose un poco en algunos de hoteles en las islas, luego un poco más descansados y relajados continuar hacia el lado Este de la Isla de Corkula, en el trayecto esta interesante hacer paradas frecuentes para tomar café en algún bar pintoresco, o tomar un almuerzo ligero. Tómense tiempo adicional para admirar el paisaje, hacer fotografías y practicar el mejor deporte en las vacaciones, es decir, simplemente no hacer nada, dejarse invadir por el clima y el espíritu del lugar.

Hacia la media tarde se está llegando a la ciudad principal de Korcula. Sobre ésta ciudad se escuchan muchas historias, los habitantes rápidamente, en cuanto descubren una visita de otro lugar, le explican con amabilidad y orgullo que éste es el lugar dónde nació el famoso navegante Marco Polo, el «padre» de todos los turistas. El centro turístico e histórico de la isla, se encuentra sobre los cimientos de lo que fue una antigua colonia griega, durante la época de apogeo de la civilización helénica.

Korcula, que tiene como nombre «espina de pescado» se llama precisamente así porque sus calles tiene esa forma tan curiosa, ésto no es casual, se debe a que este tipo de diseño la protege de los vientos, propios de una zona de costa. hay mucho interesante por vistar en la ciudad, cargada de historia antigua. Un hito importante en la vista es conocer la catedral de San Marko (San Marcos en español). En su interior se mantienen intactas muestras de arte, hay obras de grandes pintores, sobre todo de origen italiano, que trabajaron para la obra de la catedral.

Caminando se aprecian muchos edificios góticos y renacentistas, todos muy bien conservados a través de los años y las idas y venidas que sufrió Korcula desde sus orígenes griegos a la actualidad.

Algo que se lleva todas las miradas es presenciar el juego que practicaban los caballeros medievales, el «moreška» que aún hoy se lleva a cabo en las calles de la ciudad.

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