Europa

Ibiza, una fiesta permanente

Al visitar Ibiza, es ineludible vestir ropa cómoda y darse una vuelta por la parte vieja de la ciudad. Hablamos de Dalt Vila.

Su nombre bien lo indica, es la parte alta de la ciudad, que suma al interés histórico, el ofrecer unas increíbles vistas desde lo alto.

ibiza

Sus calles nos llevan en plano inclinado hasta la cumbre, una bella y larga caminata por pavimentos adoquinados, esto hace recomendable el llevar calzado deportivo o muy cómodo, para no perder la magia del momento con el énfasis en la cuesta.

Las mejores vistas, son sin duda , desde las aberturas de los baluartes y sus explanadas. La llegada, luego de trepar por el puente levadizo, está señalada con dos imponentes y mayestáticas estatuas romanas, que nos hablan de su presencia milenaria.

Este lugar se llama Portal de ses Taules, al atravezarlas se accede a una especie de patio interior o plaza antigua denominada Plaza de Vila. Nos recuerda el típico sitio de la plaza principal, propio de la época de la Vila.

La entrada por Portal Nou es menos empinada y el paseo se hace cómodo y no menos interesante. Es afortunado quien logra ver a las señoras del lugar (las damas ibicencas) hacer sus tareas domésticas en auténticas casas de estilo gótico, las imágenes que se captan tienen algo casi surrealista.

Las construcciones antiquísimas, las personas viviendo en pleno siglo XXI y el sol que nunca falta.

Los viejos y enormes portales de madera abiertos en Portal Nou, permiten advertir un poco del interior, en la mayoría de los casos están decorados, se ve la capilla privada y a la gran escalinata.

Cerca está la casa de artesanías locales, que hace las veces de galería de arte, de los artistas locales. Una verdadera sorpresa.

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